lunes, 8 de abril de 2013

El Greco


Volví a Toledo deprimido, Felipe II acababa de decirme que no quería más obras mías en su monasterio. Decía que era muy bonito, pero que el tema religioso debía ser el principal. Bah, como se nota que no tiene ni idea de arte.
Lentamente me dirigí hacia el bar de un viejo conocido, como siempre lo encontré en la barra, secando un vaso con la toalla.
Enseguida me saludó:
-¡Eh griego! ¡Cuánto tiempo sin vernos! ¿Has conseguido el trabajo que tanto querías en el monasterio?-
Negué con la cabeza y le conté lo que me había sucedido.
Me escuchó atentamente y cuando terminé sonrió, cogió una cerveza y me la dio.
-¡Arriba esos ánimos! Que a alguien no le gusten tus obras no significa el fin del mundo-Dijo riéndose
-Pero es que no es cualquier persona, es Felipe II....- Contesté mientras le daba un sorbo al vaso.
-No tienes porqué dibujar a alguien. Echa a volar tu imaginación e inventa algo. ¡Podrías retratarme a mi!- Dijo esta última frase en broma. - Quizá te conviene dar una vuelta e inspirarte, Castilla es un lugar precioso.
Asentí y le dije que pondría en práctica su consejo, dandole las gracias por su amabilidad me fui a mi casa dormir.
Al cabo de unos días de paseo y visitas la luz de la inspiración llegó a mi alma. Me llevó una semana terminarlo. Dar con los colores apropiados, las luces, la expresión....Pero ahí estaba el caballero representante del renacimiento. La rica espada, la mano en el pecho llevada solemnemente y la expresión del caballero mirándome a los ojos.

Debía correr y darle las gracias a mi amigo



Escrito el día 1 de Abril
Publicado el día 8 de Abril
Por: Anuradha Puri Nieto
Para: Curso de Grandes obras del arte español. Renacimiento y Barroco. http://miriadax.net/web/general-navigation/cursos

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